Página I

“¿Así que quieres ser escritor?” C. Bukowski.

Siempre es bueno hacer viajes aburridos,
con un poco de suerte puede germinar un poema,
una creación vestida con el sonido de la lluvia,
lejana la televisión y la conversación de sobremesa,
pero la mente me ha llevado hacia un mundo imaginario,
allí hay un rey invertido en el pasado,
una infancia y sus recuerdos desorganizados,
el dolor de la impermanencia y tan sólo un año de vida,
pero he transformado esa locura maligna
en siete páginas escritas a mano,
¡qué bello es sublimar sin pausas!

De fondo mi hermano celebra haber pasado otra etapa de su juego,
entonces me pregunta: ¿estás escribiendo un poema?
y yo lo miro como diciendo
… no tengo idea.

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Ilustración: Nicoletta Ceccoli

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La verdad

Es verdad que mi cortina es como la niebla
y que la confusión enreda mis paisajes,
que tu figura resuena en mi ventana
y que quiero respirar tu voz.

Quiero recuperar los poemas perdidos
entre papeles escondidos en mi almohada
para así revelar la verdad de tus palabras
y esa luz de tus ojos cuando preguntas “qué pasa”.

Entonces yo te responderé
que tengo un destello en el alma
una luna en la boca
y una estrella en el corazón.

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Ilustración: Christian Schloe

* 2012 aprox.

Feminazis

I Inconsciencia

Pobres aquellos hombres, víctimas ignorantes de su cultura,
su intelecto no permite más que la burla
hacia el movimiento que manifiesta que la mujer
no tiene derecho ni a pedir respeto,
es demasiado pensar en ser más que un objeto.

Curioso que dentro de tanta ideología
el feminismo tenga tal nivel de rechazo,
algunos dicen que la estadística es un invento,
incluso que la mayoría de las víctimas ha mentido,
que se buscan beneficios por sobre el varón,
si ya es posible votar, seguir no tiene sentido.

Lo siento pero aborto si se me da la gana,
pueden llamarme puta, perra o asesina,
pueden cuestionar que he elegido,
que prefiero la muerte antes que parir.

Cuando se liberen de aquel desprecio mal dirigido
quizás podamos conversar…
y este lenguaje tan ofensivo lo utilizo
con la intención de otorgar un motivo para su crítica inculta:
le daré el gusto a su razonamiento pueril.

Ella se llamaba Lucía,
era tan bella y tal vez nunca lo supo
ella y tantas más, ya no sonreirán
¡están muertas!
PERO LAS FEMINISTAS EXAGERAN.

II Nadie está libre

Fui feminazi por querer salir sola, fui feminazi por mi –concepto absurdo de libertad-, cuando me defendí por única vez comenzó a justificarse, entonces no me defendí más. Él nunca se cansó de insultarme y yo no me cansaba de escucharlo, me empujó pero yo era la responsable de haberlo provocado, me golpeó pero no lo hubiera hecho si le hubiera respondido de otra forma, si me hubiera quedado en silencio, o si no hubiese existido. Busqué respuestas en charlas de budismo, me acompañó un par de veces, diciendo que le interesaba, luego confesó que no era cierto y que sólo iba para asegurarse de que no me distanciara (o que me fijara en otro): para qué ir a perder tiempo si ya era basura y no iba a cambiar, respondí -tienes razón-… no asistí más.

Siempre creyó que le mentía, pues en su celopatía tenía la certeza de mi necesidad de engañarlo (con sus amigos y los míos). Tengo sus palabras en la cabeza y no las puedo olvidar: que nunca mirarían mi rostro, que por mi apariencia horrible nadie me querría, que sólo me usarían como un pedazo de carne. Dijo que era estúpida, que era una mierda, luego decía que me amaba. No obstante yo no podía reaccionar de la misma forma, pues cuando la mujer se defiende se le culpa de estar loca, debo reconocer que también lo insulté llorando y le dije -te odio-, luego de que me apretara el brazo. También amenazó con suicidarse (no sólo una vez), mientras rogaba que no lo dejara, pues era mi deber como mujer perdonarle, sacar de mi alma el –rencor-, y hasta el día de hoy distorsiona la realidad en su papel de víctima y hay quienes avalan su farsa, el amigo perfecto es su mejor personaje (yo también caí en la trampa).

De lo único que soy responsable es de haber callado, cómo pude ser tan tonta, conociendo tanta teoría, si siempre supe lo que iba a pasar, sin embargo en alguna parte de mi mente enferma creí que podía ocurrir un milagro. Cómo pude llegar a pensar que un día iba él a cambiar o que yo merecía ese trato, si siempre supe cómo iba a terminar, y lo aguanté, y me humillé, y me quedé. Un día, cuando me agarró del cuello sentí miedo y dije  B A S T A, donde hay celos no hay amor, donde hay agresiones no se vive el amor (ni la vida misma), donde hay temor no puede haber amor, la vergüenza de permitir lo que cuento me hizo callar, pero al fin comprendí que merecía paz.

Probablemente espíe este espacio y luego me hable, recriminándome nuevamente, manifestando que lo torturo con mis poemas. Dirá que me gusta dar pena, pero antes de que eso suceda ¿te cuento un secreto? Escribo lo que se me da la gana.

feminazi

* Recomendación musical: Cariño malo, Indomitamorfosis.
** Escrito durante el 2015, después de un tiempo de asimilar más de un año perdido.
*** Y sí, me habló :v
**** Y no, no todos los hombres son iguales :*

Recuerdos de una vida pasada

No les contaré la forma en la que se me reveló esta serie de imágenes, escenas, diálogos y miradas. No vale la pena. Así que pueden pensar que es una fantasía, un sueño, un delirio, o que simplemente no se me ocurría nada mejor para escribir.

Por la vestimenta deduzco que habrá sido finales del siglo XIX. Pertenecía a una familia extensa, de esas típicas de élite (primer signo de fantasía con un componente de resentimiento social). Mi… en ese entonces padre, patrón, déspota y malvado, tenía un hermano sacerdote, mi abuelo en esta vida. No lo soportaba, era tradición en la mesa que los hombres hablaran y opinaran sobre política o cualquier otro tema, pero las mujeres no podíamos abrir la boca, yo era la oveja negra que desafiaba su autoridad patriarcal, pero me llamaban la atención, diciendo entre sí lo mal que me habían criado por no guardar mi lugar en silencio; luego de eso me ignoraban cual animal que pide las sobras de la comida. Esa actitud prepotente y soberbia era como un incentivo a hacer cosas prohibidas, o mejor dicho a pensarlas, porque a pesar de todo, me inundaba tal miedo que no era capaz de rebatir sus miradas amenazantes.

La imagen de la relación con mi madre actual se ha deteriorado desde aquella vez en que se me mostró. No recuerdo si era también mi madre, como ahora, o una hermana. De todas formas, mi comunicación con ella era prácticamente nula, siempre mantenía la vista en el piso y usualmente no hablaba, o tal vez era que nadie de la familia me hablaba mucho, como una forma de querer corregir aquella actitud tan ‘falta de respeto’.

La siguiente situación que recuerdo de esa existencia, es que se me ocurrió enamorarme de un hombre que no correspondía a ‘nuestra’ clase social. La próxima escena es mi padre con su horrible mirada irónica diciéndome: -Ya no podrás verte más con ese roto-. No pude decir nada. Me congelé. Eso lo hizo reír. -Anoche se mató en una pelea en la calle- siguió. Pero yo sabía que no había sido así, yo sabía que la religión y la moral hipócrita de mi familia habían matado a mi amado. Lo mataron. Ya nadie podría ayudarme. Ya nadie podría amarme. Mi visión se volvió oscura y cuando volví a ver otra escena, era la de mi casa, lejos. Me fui, no sé a dónde, seguramente a un convento, qué más le quedaba a una mujer en esa época. Luego de eso no recuerdo nada.

Gabriel pacheco

Ilustración: Gabriel Pacheco

La resurrección de la Amortajada

“Seamos ese pedazo de cielo
Ese trozo en que pasa la aventura misteriosa
La aventura del planeta que estalla en pétalos de sueño.”
(Canto II, Altazor, Vicente Huidobro)

Qué sería de mí si no me amaras
quién me seguiría en este viaje en paracaídas,
en mis ilusiones desde la alegría
hasta lo más temible de mi alma.

Y qué sería de ti si no te amara
quién sostendría tus silencios
cuando te vas al otro lado del pensamiento
mirando los lenguajes del mundo
sin llegar a entender, el desconcierto…

Tu sonrisa vino a visitarme anoche
me contó que las flores no tenían nombre
y mientras dormía me cantaba canciones
que hablaban de secretos, que solo tú y yo conocemos.

Me extraigo el cuerpo en los mundos donde te sueño,
en el barco, en el lago, en el bosque o en el desierto
siempre llegamos al mismo lugar,                       tú.
Cuando estoy contigo se detiene el tiempo,
y los segundos, los minutos, las horas, no son nada.

La Amortajada ha vuelto a la tierra,
desaparece el tormento mientras se esfuman las caras,
ya entiende el sentido de su existencia,
¡la vida recién comienza!

*2012 aprox.
** Galardonados Segundo Concurso Nacional de Poesía Joven. Algarrobo (2014).

Teresa Wilms Montt

“¡Me muero! al decirlo no experimento emoción alguna, por el contrario, me inclino curiosamente a contemplar el hecho como si se tratase de un desconocido.
Si tuviera la capacidad de estudiar el fenómeno, podría asegurar que es mi conciencia la que ha desaparecido, debilitando mis sensaciones corporales, hasta hacerme creer que el cuerpo sólo vive por recuerdo.
No hay médico en el mundo que diagnostique mi mal; histeria, dicen unos, otros hiperestesia. Palabras, palabras, ellas abundan en la ciencia.
Al escribir estas páginas una fuerza sobrenatural me ordena que imprima en ellas un nombre. ¡No, no lo diré, me da miedo!
Cuando aparece este nombre en mi círculo nebuloso, se levantan mis manos con lentitud profética y fulguran bajo la noche con estremecimientos sagrados.
¿Me muero estando ya muerta, o será mi vida muerte eterna?”

Wilms Montt, Teresa (2014). Lo que no se ha dicho… Santiago, Chile: Editorial MAGO. Obra original publicada en 1922.

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Ilustración: memoriachilena.cl

Metamorfosis delirante

“¡Dios mío!, ¿no estaba yo hacía muchísimo tiempo bastante alejado de la vida de los hombres, de la existencia y del pensamiento de las personas normales, no estaba yo hace muchísimo tiempo bastante apartado y loco?”  El lobo estepario, Hermann Hesse.

La melancolía de estos días me tiene atadas las manos
trae recuerdos amargos que me traspasan el cráneo
me hieren como cuando traían castigos los altos
de esos que saben más que uno, supongo.

Entonces me pregunto qué pasa si un momento me pierdo
si no salgo más de este estado cataléptico, escribiendo,
porque a veces cuando pienso me confundo,
y me huyo.

Mientras tanto, la idea como larva se escabulle
dejando una huella negra en el cielo que pinté:
¿por qué llega la inspiración sólo si
mi corazón salta y se me cae la piel?

Se encorva mi espalda en un cuerpo adolorido
de no hacer nada y por sentirlo todo
no me queda más que sublimar cómo me desintegro de a poco
y ver mis huesos quebrarse mientras  m e  t  r a  n  s  f  o  r   m o .  .   .

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Ilustración: Akiko Ijichi.

* Galardonados Segundo Concurso Nacional de Poesía Joven. Algarrobo (2014).
** Publicado con el nombre ‘Manos de animal’, pero le cambié el nombre porque… porque se me dio la gana c: